2.4.08

missing

con el pecho apretado, como si fuese el quicio de una puerta hinchado por la humedad... más que extrañando, estoy con la preocupación una vez más... dónde y cómo estarás, como quisiera tener la certeza de que hay sonrisas en tu boca... como quisiera dejar de presentir las lagrimas rabiosas que resbalan por dentro de tu pecho...

21.3.08

Sobre Plancha Adictos Anónimos

Hace mucho que no escribo aqui. ¿Cómo es esto? ...Pues me refiero a que aunque he subido diversos textos, todos involucran cierta distancia y cierta (risible) pretensión literaria o poética. Por tanto, hace tiempo que no escribo aquí, como cualquier hijo de vecino podría hacerlo, dando a conocer puntos de vista, situaciones personales, sentimientos, o whatever...
En un principio, me costaba mucho menos expresar sentimientos e ideas en este "blog", porque pese a estar vertiéndolos en un espacio público como es internet, sin duda que "antaño" todo era mucho más "anónimo"... no sé cuanta gente lee hoy por hoy estas "Plancha Adicciones" pero de todos modos reconozco que me cohibe (bastante) saber que hay personas ni tan cercanas, ni tan lejanas (por ejemplo, compañeros o compañeras de trabajo) que se dan la lata de "enterarse de todas aquellas cosas que no le interesan a nadie" como reza el "subject" que da inicio a este espacio virtual... es complicado el asunto, porque siempre estás escribiendo un poco prejuiciado por la intención de no dar a conocer ciertas cosas (mejor no hablar de ciertas cosas, como la canción de Sumo); por intentar a la vez dominar el sutil arte de la diplomacia y de saber ser sugerente, insinuar sin mostrar, como si las palabras fueran un vestido tras el cual uno se da a conocer y se esconde a un mismo tiempo... a veces me dan unas ganas locas de decir "al cuerno con todo esto" y hacer público absolutamente todo lo que pasa por mi cabeza, o por mi alma, llámelo ud. como guste, sin embargo, siempre está el "sentido común" que desde la vereda de enfrente me hace gestos de "no es aconsejable que lo hagas". No tanto por los probables "daños a terceros" sino, principalmente por Autodefensa, por aprender a cuidarse uno mismo, a no exponerse tanto... ¿¿¿¿????? me resulta un contrasentido, (sí, soy humana, me contradigo todo el maldito tiempo) porque ultimamente podría hablar de cierta "desclasificación de archivos" en relación al pasado mas o menos reciente, pero en fin, todo esto es parte de un proceso de crecimiento y de aceptacion del "yo y sus circunstancias" (desafío vital máximo un poquito agotador) (mas agotador que la cresta in fact). No quiero ahondar más en ningun tema, simplemente una pequeña disgresión sobre el título de este blog. En "Plan Z", el recordado programa de canal 2, de mi época "lola o universitaria" (zzzz) en un capítulo-parodia de "Informe especial", mostraban un "reportaje" sobre los Adictos a la Plancha, gente que cuando nadie los ve, pasan su lengua por una plancha, como un auténtico vicio secreto digno del teatro de Jorge Díaz... aaaah, ok...¿y cuál sería la relación? Sencilla, pues para mí, escribir aqui podría catalogarse de vicio, y supongo que para los que leen, puede llegar a ser también una afición vouyerista prácticamente igual de absurda y digna de ocultar que pasar la lengua por la plancha.

19.3.08

de boca cerrada no salen moscas

qué dificil es esto de querer decir tantas cosas y tener que guardarlas en el alma, por esto a veces mis ojos se desbordan intentando envolverte en un abrazo, la situación me supera, trato de obrar bien pero el miedo, el puto miedo de toda la vida viene y me amordaza sin piedad alguna.
aun cuando no te veo, te estoy viendo, aun cuando estás lejos, estas demasiado cerca de mi, y si la vida se trata todo el tiempo de esto, prefiero cerrar los ojos por un rato...
cuando pensaba que todo habia terminado, que habia salido victoriosa, en realidad solo estaba disfrutando de una tregua. la batalla por la sobrevivencia comienza una vez más, y yo estoy temblando de susto, pero apreto los puños, trago saliva y comienzo a dar palos de ciego.

14.3.08

Pasajera nn (parte 4 y final)

Vuelvo a mirar hacia afuera y veo más playas, el mar con múltiples lenguas blancas le hace una infatigable sesión de sexo oral a la arena. Es bello, quisiera bajar de este bus y quedarme en la orilla, cumpliendo un ritual voyerista durante mil años. Pero no. Como ya dije, mi escritorio me espera: mi amado empleo, mi uniforme mágico con su don de hacer invisible a quien lo lleva puesto. Repentinamente siento hambre y algo similar al hastío. Los límites del mar y del cielo se confunden en una enorme mancha blanquecina, grisácea.
El viaje prosigue y se torna largo y tedioso, empiezo a detestar a la anciana que, harta de dormir como un ángel, ha sacado una bolsa plástica llena de "Sustancias" y ha comenzado a devorarlas con afán, tal como deben alimentarse los ángeles caídos en desgracia.
Miro hacia afuera por centésima vez, y el atardecer y el sonido de la palabra "Sustancia" me trae reminiscencias de otras tardes, de otras situaciones, de otras cosas. No deja de ser gracioso que a esos caramelos los llamen s.u.s.t.a.n.c.i.a.s; podría escribir un tratado al respecto, pero en este minuto no me da la gana. De lo que sí me da la gana es de ponerme a leer, de modo que guardo el lápiz, la libreta, y me marcho a un nuevo mundo, mucho más hermoso.

29.2.08

Pasajera nn (parte 3)

El viento parece canturrear mientras acaricia los costados del bus, y yo desearía algo así, pero... ¿de qué sirve desear cosas vanas?
Ya no me llega el sol; un cerro más grande que los demás sorpresivamente envuelve el camino en sombras. Pasa un auto en sentido contrario, es muy de día y lleva las luces encendidas. El siguiente y el subsiguiente auto tambien llevan las luces encendidas. Imagino por tanto, que este bus también las lleva, y me invade una sensación de absurdo desamparo.
Todos los cerros iguales, todos los autos iguales, todos los buses iguales, todos los pasajeros iguales. Todos los letreros camineros iguales: nada sucede en ninguna parte. Salvo los molinos de viento que quedaron atrás hace muchos kilómetros, girando sin pausa, día y noche, noche y día, sin que nadie los vea y se sienta tan conmovido como yo me sentí. Parte del juego del absurdo.
Nos detenemos. Es un peaje. Volteo para mirar a los demás pasajeros. Los señores a mi izquierda roncan. Esta vez ni siquiera despertaron con los gemidos de la segunda escena erótica de la película. Bien por ellos, porque la escena en cuestión sólo duró unos cuantos segundos. A mi derecha una anciana que duerme como un ángel: con la boca abierta. No sé quién me ha dicho que los ángeles duermen de ese modo, pero tengo la certeza de que así debe ser.
La gente que viene más atrás duerme, o parece atontada; una chica habla por teléfono y eso me recuerda que debería apagar mi celular o sencillamente lanzarlo por la ventanilla para que quede abandonado como una carroña en la carretera. No lo haré. No suelo hacer lo que debería.
(...continuará)

29.1.08

Pasajera nn (parte 2)

Miro al frente y veo un cerro. Podría definirlo como hermoso, si no fuera porque es exactamente igual a todos los otros cerros que se repiten como un eterno Deja Vù a lo largo de este viaje. Qué encontraré al final de él. Me gustaría pensar que no se sabe. Fantaseo con la posibilidad de llegar a un lugar completamente desconocido e inesperado. Sin embargo sé que me espera la rutina, la invisibilidad, el silencio de siempre.
Nota mental: Necesito un mapa. Se supone que esa mancha gris amarillenta entre los cerros lejanos es el mar. ¿o será que tantas horas de viaje me están produciendo alucinaciones?
Ahora veo algunas casas, una capilla, unos enormes postes de tendido eléctrico. La tierra se torna rojiza, y los cactus me saludan, firmes, con sus múltiples brazos. Tal vez no fue buena idea cambiar mi asiento con esa chica que tiene síndrome de Down. Pero sus padres parecían tan agradecidos, tan aliviados cuando les ofrecí cambiar nuestros boletos. No lo hice por bondad, de ningún modo, más bien fue por puro egoísmo, por el capricho de ir en este asiento, el primero del segundo piso, adelante, viéndolo todo. Creí que mis ojos no se cansarían de ver cosas nuevas, pero la monotonía del paisaje me desalentó por un momento. Ahora creo que tal vez, no me equivoqué completamente, pues acaban de aparecer frente a mis ojos cinco molinos de viento. Ni siquiera sé si se llaman molinos, pues no tienen nada que ver con los del quijote. Finalmente no eran cinco, sino doce gigantescos bailarines moviendo sus aspas sincronizadamente al ritmo del viento y me he quedado observándolos consternada, sintiendo una especie de angustia. Más allá, una mancha gris cada vez mas anaranjada: el mar.
No he sido capaz de sacar la cámara fotográfica y tomar la foto. He sentido ganas de llorar sin tener claro el porqué; ahora pienso que posiblemente fue una imagen demasiado hermosa y demasiado absurda para observarla sin poder comentarla con nadie. Seguramente, sin saberlo, éste es el momento en el que extraño frenéticamente a esa persona cualquiera que me espera, sin saberlo, en una ciudad cualquiera.

24.1.08

Las cosas que a nadie le importan

Hecho nº 1:
Soy extremadamente celosa.
Hecho nº 2:
Debería estar siempre un poquito ebria.
Hecho nº 3:
Considero que la gente imaginaria siempre es más interesante que la gente real.
Hecho nº 4:
La gente real me aburre.
Hecho nº 5:
Soy extremadamente envidiosa de los escritores.
Hecho nº 6:
Llego a mi casa y desaparezco.
Hecho nº 7
El arte de la invisibilidad es mi mayor logro.
Hecho nº 8:
Lanzo botellas con mensajes al mar de los teléfonos celulares.
Hecho nº 9:
Los gatos son mis cómplices más fieles.
Hecho nº 10:
Dios es Poeta y sobretodo Antipoeta
Hecho nº 11:
Magritte tenía razón cuando decía que la pipa no era una pipa, Cortázar tenía razón en todas sus páginas, Bolaño tenía razón en todos sus párrafos, mi madre siempre tiene la razón.
Hecho nº 12:
Quien perdió la razón, no lo hizo sin querer.
Hecho nº 13:
Estornudo y se me escapan las ideas.
Hecho nº 14:
Me gustan las cotonas, los chocolates, los silencios y las personas imaginarias que siempre terminan siendo mejor compañía que las personas reales.
Hecho nº 15:
Nunca fui capaz de suicidarme y nunca lo seré.
Hecho nº 16:
Hay gente que se escandaliza con la palabra suicidio y, gracias a Dios, ya no me importa. (risas)
Hecho nº 17:
A veces quisiera tener el don de la palabra. (lágrimas)
Hecho nº 18:
Cuando digo que algo que he hecho es feo, o está mal, no lo digo para que me digan que en realidad está bien, sino porque realmente estoy segura de que está mal.
Hecho nº 19:
Me da algo similar al pánico escénico el pensar que hay personas, tanto reales como imaginarias, que leen estas cosas.
Hecho nº 20: Me hace feliz saber que, en realidad, a nadie le importa.
Un Secreto (Bonus Track)
A una persona triste, nada logra hacerla feliz.

Paisaje

Una enorme playa vacía
donde las gaviotas vuelan
en reversa, lentamente
y tu recuerdo que también vuela en reversa
Un sol deshilachándose
entre nubes grises
cayendo, lentamente
y tu recuerdo
que también cae lentamente al mar
de mi olvido.

23.1.08

Pasajera nn (parte 1)

Podría perfectamente estar en Arizona. O en algún lugar del desierto de Sonora. Pero no. Aunque los cerros , los matorrales secos y los cactus que desfilan por las ventanillas, a ambos lados de la carretera, tengan intenciones de hacerme creer otra cosa. Grandes trozos de roca son acariciados por el viento de la tarde. Yo no sé bien hacia donde voy. Con la vista, sigo los camiones que supuestamente tienen frenos de aire. ¿Cómo puede ser posible que el aire los frene? Me desconcentra la pantalla de TV que tengo a la izquierda. ¿Qué monos pinta una escena de sexo en una película de artes marciales? Se acaba la escena y todos los pasajeros de este extraño bus vuelven a su sopor habitual después de tantas horas de viaje. Yo simplemente continuo escribiendo y mirando por la ventana los áridos cerros, pensando cada vez que leo un letrero que no tengo mucha idea de geografía. El norte y el sur se me confunden, los nombres de las ciudades que pasamos no me dicen nada. En una ciudad alguien me está esperando; un persona cualquiera, en una ciudad cualquiera. No sabe que me está esperando pero yo sí lo sé. Sonrío y me acomodo los lentes de sol porque el bus ha cambiado de dirección y el calor por momentos se torna insufrible. Quisiera apagar esta película de Van Damme que, podría asegurarlo, nadie está viendo. Es la segunda del viaje. Un bus nos toca la bocina y se pierde lentamente en la carretera. (Continuará)

8.1.08

encandilada

y una vez más, las estúpidas expectativas me vendaron los ojos con sus dedos traicioneros. No eras tú. que simple y a la vez, que compleja situación. no puedo inventarte, no existes, debo perseverar en este camino de soledad.
la lógica, la fría logica, paseaba entre nuestros cuerpos agitados, gritandonos en los oídos, pero yo no quería oír nada...
soy el malo de la película, me dices, infantil y delicioso.
No, te respondo. Aquí no hay buenos ni malos, ni tampoco hay película alguna.
Lo único que hay es la realidad.
Todo se ha acabado.

26.12.07

Gente Bonita v/s Gente Fea

Es un libro con dos portadas: por un lado "Gente Bonita" y por el otro "Gente Fea". Las páginas del libro son sobres de material plástico (translúcido) como si se tratase de un álbum fotográfico.
El libro incluye un set de 20 fotografías en blanco y negro, retratos de personas comunes y corrientes, captados en la calle, furtivamente. Estas fotografías deben ser colocadas en el lado "Gente Bonita" o en el lado "Gente fea" según la clasificación arbitraria y subjetiva de cada comprador/lector del libro. La principal gracia de este libro es que los cánones estéticos de cada persona son propios y variables a lo largo de la vida, por tanto, ninguna persona en el mundo tendrá el mismo libro que otra al mismo tiempo. A no ser que se pusieran de acuerdo, lo cual resulta un tanto improbable... Al adquirirlo, el libro viene vacío. Al interior de la tapa y la contratapa cuenta con un bolsillo de papel en el que se incluyen las láminas, 10 y 10, en orden aleatorio, para que cada persona las vaya colocando en donde estime conveniente. (Tomado de una conversación con Loretta, el viernes 18 de mayo de 2007, paseo Ahumada)

7.12.07

nuts 4 nuts

Nos juntamos tempranito ese día con la Gabi, ambas vestíamos short y polera, y cada una llevaba sendas bolsas de plástico, de esas clásicas de supermercado. Empezamos a recorrer la cuadra, pero no fue mucho lo que encontramos, apenas unos cinco. La Gabi propuso que nos alejáramos más hacia el este, lo cual estaba prohibido, de modo que me pareció una excelente idea. Total, era temprano, nadie nos veía, y fue maravilloso: encontramos montones. Algunos en excelente estado, otros un poco polvorientos y resecos, pero en fin. Estuvimos en eso toda la mañana, luego dejamos la cosecha guardada en un escondite espectacular en un sitio abandonado, y cada una se fue a almorzar a su casa. Después de almuerzo, la pasé a buscar a su casa, ahora el sol era inclemente pero no nos importó, fuimos a buscar nuestras bolsas y esta vez nos encaminamos hacia el oeste. Las hawaianas se nos quedaban pegadas al pavimento y el sudor nos corría por todo el cuerpo, pero nos moríamos de la risa y hacíamos nuestro trabajo con un entusiasmo sorprendente. En cierto momento mi bolsa pesaba demasiado, asi que me senté en la vereda y la Gabi propuso contarlos, a ver quién tenía más. Por supuesto, era yo, por eso mi bolsa pesaba tanto, pero esto le inyectó a mi amiga nuevos bríos para seguir buscando con un afán desquiciante que la llevó incluso a recoger algunos que tenían francamente mal aspecto, lo cual a esas alturas daba lo mismo, claramente ya no nos importaba la calidad sino el número. Al cabo de unas horas, o tal vez de un rato, no lo recuerdo muy bien, apenas podíamos cargar con las bolsas, cuyas manillas amenazaban con cortarse en cualquier momento. Nuestros shorts estaban negros de mugre, las rodillas para que decir, y nuestras manos no podían estar más pegajosas y sucias. Entnces lo decidimos; no buscamos más pues ya teníamos suficiente para ser el primer día y propuse que los laváramos, y así aprovechabamos de lavarnos nosotras un poquito también. Volvimos a la casa de ella, nos instalamos en el antejardín y con una manguera los lavamos a conciencia y aprovechamos de beber y también manguerearnos un poco. Mientras nos secábamos con el viento de la tarde, nos dimos cuenta que empezaba a irse el sol y tras discutirlo un par de segundos, decidimos abrir uno. La Gabi sacó de alguna parte una piedra grande y empezó a golpear el cuesco más bonito, éste se abrió sin gran dificultad y allí estaba: la mas bella y apetitosa almendra que nunca he visto ni volveré a ver. Se la llevó a la boca y la masticó con los ojos cerrados, un buen rato. Le pregunté cómo estaba y sin abrir los ojos me dijo que estaba rica, muy rica. Entonces le quité la piedra y también partí mi mejor cuesco, el más limpiecito, y mi almendrita era mucho más chica, le di una mascadita pequeña y era amarga, tremendamente amarga, asquerosamente amarga, pero cuando la Gabi preguntó cómo estaba , le mentí. Le dije que estaba muy rica y más dulce que las almendras del pan de pascua que había comprado mi mamá. Con la piedra nos turnamos y cada una partió como diez cuescos más y nos comimos las almendras en silencio, mirando como se hacía de noche. En un momento sentí el anuncio de algo raro en mis tripas, tomé mi bolsa, de un salto me puse de pie y dije que era hora de irme. La Gabi parecía sumida en profundas ensoñaciones de todos los cuescos de duraznos y tal vez incluso de damascos que podría encontrar durante el día siguiente, la semana siguiente, los años siguientes. Le dí un beso en la mejilla y me fui a mi casa, que por cierto, quedaba a dos casas de la de ella. Al entrar preferí dejar la bolsa con el tesoro en el jardín, y mi mamá me miró con ojos escrutadores. Un sudor frío me empapó al frente, ahí estaba yo, increíblemente sucia y pegajosa de pie sobre el flexit reluciente y recién encerado. Mi mamá me seguía mirando ahora de reojo, y luego con una voz perturbadoramente tranquila me preguntó qué había andado haciendo todo el día. Entonces con la mayor alegría que fui capaz considerando el descomunal dolor de estómago que se venía haciendo cada vez más agudo, se lo conté todo, las palabras salían atropelladamente de mis labios amargos, le dije que con la Gabi habíamos descubierto el negocio del año: vamos a vender almendras, sabemos como obtener millones, tengo una bolsa llena ahí afuera, y entonces ella me dijo, anda a bañarte y despues vienes a tomar once, y yo corrí al baño, menos mal porque ya no aguantaba más, estuve ahí como retorciéndome durante cuarenta minutos o tal vez una hora. Luego en vez de bañarme me lavé muy bien la cara y las manos, salía barro, mucho barro, y salí y tosí y le dije a mi mamá que no tenía hambre, que no quería tomar once, y ella se rió y me dijo que las almendras no vienen de los cuescos de durazno sino de un árbol llamado almendro. Entonces por primera vez en mi vida comprendí lo que significaba la frase "ser estafado" y por primera vez en mi vida sentí que "había perdido el tiempo", como si el tiempo pudiese perderse, qué ingenuidad. Tristemente caminé al antejardín, tomé la bolsa de los cuescos y la tiré a la basura, después entré y seguramente me debo haber bañado y acostado, aunque aun era temprano, y al día siguiente cuando la Gabi vino a buscarme la dejé que gritara mi nombre desde la reja muchas veces y no me asomé, solo la miré tras la cortina, y cuando se aburrió y se fue yo me acerqué a la biblioteca y tomé un libro y rabiosamente me puse a leer y leí todo el día y toda la semana y todo el año.

5.12.07

love song (mayo 2007)

Han denigrado el odio, nos han mentido
el odio es nuestro atributo primordial
nos han prohibido odiar, nos han prohibido odiarNOS,
sin embargo, este odio nos mantiene vivos
odio oir tu voz
odio mirar tus amados ojos
odio los abrazos que exiliaste
odio esa sonrisa irónica que me clavas
entre ceja y ceja
odio tu caminar pausado
tus manos anudadas a la espalda del tiempo
odio tus silencios, mis suspiros robados
odio el ayer que nadie conoce
que tú ya olvidaste
que nunca vivimos
me tiemblan las manos empuñadas
si tan solo pudiera matarte
luego podría morir tranquilamente
pero no puedo
es el odio el que me mantiene viva.
Nos han mentido,
nos han negado el derecho al odio
más él, motor poderoso
persiste agazapado, más fuerte que nunca
en este pecho
en este estómago
en esta garganta ahorcada.
Quiero descansar en mi odio
en este odio que me acuna suavemente
en este odio que me besa la frente
que me empuja los cansados pies
que me da de beber,
que me murmura
que no hay olvido posible
aunque al mundo le resulte incomprensible...
Mastico mi alimento, trago mi odio,
él me nutre
sin odio no existo
por eso, suplico:
no me pidan que no te odie
y a ti te pido sigue odiándome Tanto
no dejes de odiarme Nunca
tus deseos de quemarme en un horno
deben seguir encendidos,
odiémonos por siempre
solo asi podremos seguir vivos
no dejes de odiarme, mi odiado amor
y no olvides que siempre
yo estaré odiándote aún más.